21
ABR
2017

Nota (Córdoba): “Nuestro aporte es construir un mundo en donde el fascismo no tenga lugar”

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En una actividad que formó parte del 11° Ciclo – “Del 24 de Marzo al Gueto de Varsovia”, el abogado Beinusz Szmukler, presidente de Observa – Observatorio de la Justicia Argentina y Presidente del Consejo Consultivo Continental de la Asociación Americana de Juristas, y el presidente de Asociación Cultural Israelita de Córdoba (ACIC), Marcos Saal, se conmemoró el levantamiento del Ghetto de Varsovia.

En el acto se trazaron las líneas que caracterizan el ciclo y que, más allá de la cercanía de las fechas, están dirigidas a dejar en claro la proximidad, por su bestialidad –y su condición de crímenes de lesa humanidad de los dos genocidios– el de Varsovia y el de la dictadura cívico militar con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

En esta oportunidad, las autoridades de ACIC –que integran la Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina, Icuf Arg– no solo conmemoraron aquellos eventos, sino que se los vinculó con los genocidios que se viven en la actualidad en distintos lugares del planeta, y las políticas que desarrollan los gobiernos neoliberales en América Latina y especialmente en la Argentina, “para constituir estados policiales que, por el engaño, la mentira, el trabajo comunicacional o la fuerza, permitan imponer políticas cuyos intereses son el beneficio de unos pocos, a costa de los derechos populares”.

En el mismo acto, se inauguró la muestra “Dispara” de la fotógrafa Mercedes Ferreyra, con imágenes de los acusados tomadas durante la megacausa de La Perla. Szmuckler, presidente del Observatorio de la Justicia Argentina, y ex miembro del Consejo de la Magistratura en donde, entre otras tareas formó parte del equipo que llevó adelante la acusación contra el ex Juez Juan José Galeano por el encubrimiento en la causa de la voladura de la AMIA, fue uno de los principales oradores.

El titular de ACIC, Marcos Saal, por su parte, entre otras cosas, resaltó: “Los ghettos, como los concibieron los nazis, eran espacios urbanos cercados, con vigilancia e intervención respecto de las posibilidades de moverse hacia adentro o hacia afuera, o inclusive, para transitar por ellos, en donde encerraban a los judíos restringiendo sus posibilidades de alimentación, salud, o cualquier otro derecho, con el fin de provocar su muerte, allí mismo, o en los traslados posteriores hacia los campos de concentración y muerte. Hubo muchos ghettos en la Europa de la 2da guerra, y si el más mencionado entre nosotros es el de Varsovia, es porque en él se produjo el levantamiento que hoy conmemoramos. Otro de los ghettos cuyo nombre seguramente suene conocido al oído de muchos de los que alguna vez hemos oído estas historias es el ghetto de Vilna, hacia dónde fue trasladado, Mordechai Anilevich, quien fuera el líder del levantamiento en Varsovia, y desde donde volvió a Varsovia para luchar con los suyos, tal como dice la consigna, “por nuestra y vuestra libertad”.

También remarcó que “el plan que se trazaron surgió de mentes perversas, en el sentido de que comprendían el alcance de sus actos y establecieron una táctica y una estrategia para llevarlo adelante. Un plan que estuvo trazado desde mucho antes de su puesta en práctica, y que describió un camino en el cual, lograron la adhesión y la complicidad de la mayoría del pueblo alemán, y no sólo alemán. Un crimen bestial que tipifica el genocidio, y enciende las luces sobre lo que significa un crimen contra la humanidad, un crimen de lesa humanidad. Es allí en donde encontramos la línea que vincula, aquel genocidio con los crímenes que cometió la dictadura cívico militar en este país, es este el por qué de nuestro ciclo, Del 24 de marzo al Ghetto de Varsovia. Es justo ahí donde nos duelen los asesinatos, en donde nos duelen las ausencias, en donde nos sangra la memoria, porque el “No olvidar, no perdonar” es una consigna de total vigencia, de total actualidad. Y es, en ese mismo lugar, en donde creemos que debemos levantar la voz y decir lo que pensamos, señalar que en el mundo, los ghettos no son un dato del pasado. Las imágenes, las noticias sobre la suerte y el destino de los refugiados que escapan de sus ciudades, de sus países, de sus lugares de residencia en donde construyeron su vida, espantados ahora por los menesteres de una guerra que les fue impuesta, a favor de intereses mezquinos, que no tienen en cuenta el valor de cada vida, y que los empujan a arriesgarse a la muerte, a terminar encerrados en esos ghettos modernos a los cuales se da el nombre de campos de refugiados nos convocan a la reflexión, a la necesidad de hablar, de clamar ante tanta injusticia. Y no me refiero solamente a Siria”.

También se refirió a la situación actual en la Argentina, donde enfatizó que “este es un gobierno que confunde intencionalmente la historia” y recordó el testimonio dejado por el Ministro de Educación de la Nación en la casa museo de Ana Frank en Holanda, que “da cuenta de la falta de respeto que tienen por la verdad. El silencio cómplice del secretario de Derechos Humanos a su lado es vergonzoso a la luz de la historia. La táctica de mentir como parte de una estrategia cuyo fin último es mantener cautivas de falsas denuncias y promesas a la mayor parte de la sociedad que les resulte posible mientras desarrollan sus tropelías y arman, en el sentido de dar estructura, pero también en de proporcionar armas al aparato represivo al cual están habilitando, por encima de lo que la ley establece para que reprima al pueblo”.

“En un mundo en el que la derecha intenta desbordar al pensamiento progresista -–concluyó Saal–, y amenaza con recuperar terreno, nuestra obligación para con nuestros mártires, los de Varsovia, nuestros asesinados, los de la dictadura, nuestros coetáneos y nuestros hijos, es mantener la identidad, apoyada en la memoria, para dar la batalla cultural, y todas las batallas que sean necesarias, para denunciar que se nos está tratando de imponer un estado policial. Debemos sumar nuestro aporte para un mundo en donde el fascismo no tenga lugar, en el que todos tengamos los mismos derechos, en el que, la dignidad, sea un valor nuevamente respetado. Eso es respetar nuestra identidad, eso es mantener viva la memoria”.

(Gracias a las autoridades de ACIC por el Informe).

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