19
JUN
2017

Los Rosenberg, inocentes, en medio de la Guerra Fría

Los esposos Ethel y Julius Rosenberg fueron ejecutados en la silla eléctrica de la cárcel de Sing Sing, el 19 de junio de 1953. Habían sido arrestados en el verano de 1950, bajo los cargos de espionaje y por revelar el secreto de la bomba atómica a la URSS.

rosenberg

El mundo estaba, dividido, en plena Guerra Fría. Estados Unidos vivía, en ese entonces, en medio de una histeria casi colectiva contra el “peligro comunista”, impulsada y fogoneada especialmente por un oscuro senador, Joseph McCarthy, que logró una amarga celebridad persiguiendo “fantasmas rojos” por todo el país.

Fue McCarthy quien organizó y dirigió el Comité de Actividades Antiamericanas del Senado, desde donde lanzó la mayor operación de investigación, acoso y derribo de políticos, sindicalistas, intelectuales y artistas que tenían posiciones liberales o progresistas. Es en ese contexto, que rayaba con la paranoia, fueron arrestados los Rosenberg.

El juez Kaufman, que los sentenció a muerte, consideró que tales “actos eran más graves que un asesinato”. Poco importó que se montara todo un circo alrededor de ellos con denuncias, falsas, y presiones inauditas sobre testigos –especialmente sobre el hermano de Ethel–.

Tampoco interesaron las movilizaciones de millones de personas a lo largo y ancho de todo el mundo que reclamaban clemencia. Menos aún, que los dos hijos del matrimonio, Michael y Robert, de siete y diez años, fueran condenados a la orfandad tras la muerte de sus padres.

“Salvad a los Rosenberg”, fue la consigna que recorrió el mundo y en la que coincidieron desde científicos como Albert Einstein hasta artistas como Pablo Picasso o el mismísimo Papa.

El panorama internacional de la postguerra estaba marcado por la confrontación entre el comunismo y el capitalismo, entre la Unión Soviética y Estados Unidos.

La URSS había probado su primera bomba atómica en agosto de 1948, y fijó la paridad nuclear frente a Washington, que las había estrenado el 6 de agosto de 1945 contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Un año después, en 1949, triunfaba la revolución popular en China con la mira puesta en la construcción del socialismo.

Los esposos Rosenberg, que tenían su origen en un grupo de familias judías y pobres de Nueva York, se habían afiliado al Partido Comunista en la década de 1930. Fueron, también, defensores de la España republicana, atacada por el fascismo internacional.

Ethel, en su última carta, dejó en claro que ella y su esposa fueron “las primeras víctimas del fascismo norteamericano”. Unas líneas después agregó, con convicción, sobre su matrimonio: “Seremos reivindicados por la Historia”.

Una multitud acompañó su sepelio.

Jean Paul Sartre fue quien dio una de las mejores definiciones sobre este caso, que en su momento conmocionó al mundo: “La ejecución de los Rosenberg es un linchamiento legal que mancha de sangre a todo un país”. Como contrapartida, la cara siniestra fue de Edgard J. Hoover, el director del FBI, quien insistió que el juicio a Julius y Ethel fue “uno de los grandes logros” de la agencia federal.

En un parque de La Habana, un grupo de ciudadanos, todos los años, les rinde homenaje, instando a no olvidar y condenar uno de los más vergonzosos actos de injusticia de la guerra fría.

En 1970, el FBI desclasificó una serie de documentos en los que se probaba que el juicio se trató de una gran farsa, donde quedaron muy mal parados la “democracia americana”, el Derecho y la Justicia. La Asociación Americana de Abogados, más tarde, también reconstruyó el proceso y concluyó que la pareja era inocente de los cargos que se les imputaban.

16
JUN
2017

MIGUEL KIPEN, UN EJEMPLO DE COOPERATIVISMO AGRARIO

Nota Pública

Buenos Aires, 16 de Junio de 2017

El 5 de junio de 1933 falleció el dirigente socialista Miguel Kipen, quien fue también uno de los pilares fundamentales del movimiento cooperativista.

Se trató de un hombre que tuvo una participación protagónica en la creación y en el desarrollo del Fondo Comunal de Villa Domínguez, Entre Ríos, una cooperativa fundada el 4 de noviembre de 1904. En esta cooperativa, Kipen ocupó cargos en distintos periódicos; también llegó a dirigirla, como presidente, en algunas etapas de su gestión y, en otras, la administró de manera eficiente y honesta, desde la gerencia.

La relación de Kipen con el Movimiento Cooperativo arrancó en 1914, cuando se deseempeñó como síndico de Fondo Comunal. Se trataba de una cooperativa agraria que se inició con algunas operaciones económicas: la adquisición de bolsas vacías o de hilo sisal para envasar la cosecha y, poco después, la comercialización de pequeñas cantidades de cereales.

En forma simultánea, Kipen apuntó también a otros aspectos comunitarios, como cuando tomó a su cargo la realización de actos culturales, la organización de un centro teatral de aficionados y la creación de una biblioteca.

Fue también el primer director del periódico “El Colono Cooperador” el que, desde abril de 1917 hasta diciembre de 1919, registró los problemas que aquejaban a los colonos: el afán por sobrevivir, las luchas que libraban y los enfrentamientos ante las disposiciones de los funcionarios de la Jewish Colonization Association, siempre antojadizas y rigurosas.

Colonia Clara, muy cerca de Domínguez, fue el lugar de residencia de Kipen. Se trataba de una pequeña chacra, que no era ajena a las corrientes de ideas, ni al ejercicio de los derechos políticos, ni a la divulgación de ideas de avanzada.

Pero no sólo la divulgación de ideas socialistas contribuyó a crear un ambiente de tensión en la colonia. La tremenda transformación que se había operado en la Rusia zarista con la revolución de 1917 tuvo gran repercusión en la colectividad israelita, por los lazos familiares que muchos mantenían aún con la Europa Oriental. Por otra parte, la desaparición del régimen despótico de los zares que tantos dolores y lágrimas causara a los judíos, fue recibida con explicable satisfacción y todo lo que con aquel país y su nuevo régimen se relacionaba, tenía amplia repercusión en la colonia.

Gauchos Judíos

Esto reconoció el Fondo Comunal, en su publicación “Cincuenta años de vida; 1904-1954”, editada en Buenos Aires en 1957. La nota fue registrada por el periodista Manuel Streiger en un artículo de 1981. Fue en ese mismo ambiente donde vivió y trabajó Kipen.

Ese pensamiento fue claro cuando ocurrieron una serie de episodios antisemitas en Villaguay en 1922, en el centro de la provincia de Entre Ríos, donde se llevó adelante un pogrom, promovido y ejecutado por la Liga Patriótica Argentina local. Imbuido de las ideas revolucionarios y sindicalistas de la época, un empleado de Fondo Comunal —llamado Aksentzoff—, organizó el primer sindicato de estibadores de Domínguez, el que luego se extendió a los obreros de las trilladoras de toda la zona.

Un día, los estibadores se negaron a descargar las bolsas de un colono porque el personal de la trilladora no estaba federado. El incidente provocó una pelea y una serie de detenciones policiales. Aksentzoff y los demás integrantes del sindicato fueron arrestados y, poco después, conducidos a la Jefatura de Policía de Villaguay. Las detenciones provocaron que un grupo de personas, encabezadas por Marcos Wortman y Miguel Kipen, organizaran un mitin en la plaza de Villaguay, con el respaldo del Sindicato de Oficios Varios.

En el mismo momento en que el obrero gráfico Nieves Cisernos, que trabajaba como tipógrafo del diario El Pueblo, comenzó a hablar y a dar las razones del acto, la Policía desató su avanzada sobre la plaza. La represión fue acompañada por los integrantes de la Liga Patriótica.

Al menos dos personas murieron, y en el aire quedó el resentimiento entre los trabajadores y cooperativistas, por un lado, y la policía, las patronales y los hacendados de la región, por el otro. El cooperativismo agrario, en su etapa inicial, tuvo un papel muy importante en las cooperativas agrarias de Entre Ríos. No solo porque en esa provincia se formaron las primeras entidades, si no porque actuaron desde sus comienzos con un sentido federativo.

VIlla Domínguez

Ese movimiento resumió la aspiración de los productores agrarios, de liberarse de ataduras extrañas. También esa disposición de los hombres apegados a la tierra de utilizar herramientas manejadas por ellos mismos, sin intermediaciones onerosas, y fundados en su propia iniciativa, que tuvo materialización concreta el 22 de noviembre de 1931, cuando en Villa Domínguez se habilitó el elevador de granos “Aarón Kaplan”, el primero en la provincia.

La Revista Ganadera se ocupó, de manera extensa, con comentarios y notas gráficas del tema. “El Colono Cooperador” manifestó, por su lado, que David Merener (joven presidente), Miguel Kipen (secretario del Consejo) y Aarón Kaplan (gerente) con su esfuerzo puesto a prueba, lograron concretar el anhelo de construir esta obra destinada a fortalecer la acción cooperativa y a defender los intereses de los productores agrarios.

En 1933, Kipen comenzó a ser perseguido —con saña— por diferentes grupos de ultraderecha. Por ese motivo, se vio obligado a portar armas para defender su vida. Fue esa misma arma la que provocó, desgraciadamente, su fallecimiento en un accidente que ocurrió el 5 de junio de ese mismo año.

Kipen formó parte de ese grupo de colonos —como David Merener, Marcos Wortman, Miguel Sajaroff, Aaron Kaplan, Noe Yarcho, entre otros— que vieron en la acción cooperativa una alternativa posible al egoísmo capitalista.

El Idisher Cultur Farband – Federación de Entidades Culturales Judías (ICUF Argentina) lo recuerda no solo porque muchos de nosotros legó los orígenes de estas colonias —en Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires o La Pampa— y tenemos bellas y potentes referencias de aquella epopeya, también porque considera que el movimiento cooperativo agrario —junto al cooperativismo de crédito y otros— es una de sus raíces y fundamento de su corpus ideológico.

Ofrecemos un link a una galería de imágenes en la que se documentan los rastros de la colonización judía en la Argentina y las condiciones de vida de los inmigrantes desde su llegada a fines de 1800:

http://www.monicafessel.com/index.php/obra-individual/proyectos-colaborativos/111-shalom-argentina

                  
                                  Marcelo Horestein               Isaac Rapaport

                                      Presidente               Secretario General
15
JUN
2017

La Guerra de los Seis Días, cincuenta años después

Buenos Aires, 15 de junio de 2017

Nota pública

El 5 de junio de 2017 se conmemoraron los cincuenta años del inicio de la guerra árabe-israelí de 1967, que fue conocida como la Guerra de los Seis Días; y que concluyó con la ocupación militar israelí de Cisjordania, Jerusalén Este, la Franja de Gaza y los Altos del Golán. Las consecuencias de este conflicto fueron profundas y la ocupación finalmente produjo grandes transformaciones en la política regional.

La ocupación posterior a 1967 –y sus consecuencias– siguen constituyendo hoy el principal impedimento para la resolución del conflicto entre los israelíes y los palestinos, así como entre el mismo Israel y otros Estados árabes. Se plantea, del mismo modo, y cada vez con más fuerza, que la ocupación es parte de un conflicto a largo plazo y multifacético.

Guerra de los Seis Días

En recuerdo de aquellos días, rememoramos: En 1967, las proclamas de algunos regímenes de los países árabes instaban a la población, y a sus tropas, a echar a los judíos al mar. No tan elípticamente, anunciaban y amenazaban con un nuevo genocidio, a una escala inverosímil.

El desarrollo de la Guerra de los Seis Días significó una catastrófica derrota para esos gobiernos. En apenas seis días, las fuerzas armadas de Israel derrotaron a los ejércitos de Jordania, Siria, Egipto e Irak.

Esa victoria militar, sin embargo, condujo a una situación política contradictoria y decididamente infeliz. En lugar de establecer las bases para un acuerdo con los países árabes y de sentar las condiciones para la coexistencia pacífica, la ocupación militar —por parte de Israel— de los territorios llevó a la agudización del enfrentamiento; Israel ya no solo confrontaba con los países árabes, sino ahora también con un nuevo e inesperado protagonista: el pueblo palestino.

A partir de entonces, se libraron otras guerras —1973, Líbano, Gaza— con resultados militares más o menos inciertos, pero con una consecuencia certera: la paz estaba —y está— cada vez más lejos. Desde la Guerra de los Seis Días nada mejoró; todo empeoró.

La solución, acaso, sea más simple. Dos patrias: Israel y Palestina. Dos pueblos con mismo origen, sufridos y golpeados por la Historia, que coexistan en equilibrio de espacio y de derechos. Algo en apariencia tan fácil, ¿terminará con el terrorismo de Estado, de grupo, individual? ¿Podrá nacer una fraternidad sublime propia de una película infantil? ¿Serán suficientemente poderosos los libros sacros para prevalecer sobre el odio, la venganza y la sangre, o será ese poder el que impulse a los fanáticos a redoblar la espiral de violencia?

Para el olvido quedó el concepto de que Israel consiste en el pequeño país que lucha por sobrevivir; ahora se ha transformado en un país y potencia militar ocupante colonial de un territorio que no le pertenece.

Guerra-de-los-seis-días-Fuerzas-de-Defensa-de-Israel-5

A cincuenta años del inicio de ese proceso, la Idisher Cultur Farband – Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) expresa que la ocupación de los territorios que corresponden al futuro Estado Palestino se convirtió en un verdadero cáncer, el que corrompe no solo al Estado de Israel, sino también a la sociedad israelí, pues la intoxica de belicismo, expansionismo, patrioterismo, chovinismo.

Los criterios místico–religiosos aplicados por parte de una presencia ortodoxa israelí cada vez más potente se materializan en la nefasta idea del ¨Gran Israel¨, la que implica la permanencia de la ocupación.

Con ese objetivo, se refuerza la ocupación mediante criterios militares —estratégicos y económicos—: Cisjordania se ha convertido en un verdadero enclave conquistado.

Esta verdadera anexión —reivindicada en términos religiosos–sagrados— es la expresión de una hipócrita transformación de un nacionalismo israelí, el que resulta cercano al chovinismo, y también implica la falsa identificación religiosa como excusa para satisfacer intereses nacionales.

Para los habitantes de la región es imperioso vivir en paz, en armonía, con seguridad y con estabilidad. Los Acuerdos de Oslo —con lo limitados que eran— significaban un paso importante hacia la constitución de un Estado palestino. Sin embargo, su aplicación caprichosa y artera redujo la precaria soberanía palestina a verdaderos bantustanes[1], bolsones cerrados de cierta ¿vida propia?, confinada y arrinconada.

Después de medio siglo de este conflicto, la vida de los pueblos no ha mejorado. Las concreción de una paz justa, duradera, democrática y equitativa es una necesidad imperiosa para el desarrollo tanto de israelíes como de palestinos, así como también para enfriar un escenario internacional donde existen tensiones que pueden llegar a ser incontrolables.

La primera medida que potenciaría el camino a la distensión sería el retiro israelí, unilateral e incondicional, de los territorios ocupados, en conjunto con el fin de las políticas anexionistas. Para la aplicación de estos criterios, sería menester retomar, como límite, las fronteras señaladas por la “línea verde”, la que delineó las fronteras anteriores a la guerra de 1967.

La instalación de colonias de exaltados religiosos —sean “legales” o ilegales—, los checkpoints[2] y los controles abusivos, la ocupación de tierras, la destrucción de viviendas y sembrados, el uso discrecional del agua no hacen sino profundizar y agravar el conflicto.

No puede haber y no habrá paz mientras las reivindicaciones nacionales del pueblo palestino no sean satisfechas, antes de que todos los prisioneros políticos palestinos sean liberados y en tanto duren la colonización y la opresión. La continuidad del Estado bélico ahonda los odios y el resentimiento, promueve la intolerancia y los fundamentalismos, alienta el fanatismo, incrementa la ira, da lugar al terrorismo.

Trabajamos por una paz que no sea la del silencio de los cementerios, sino por una paz bulliciosa, incluso compleja, caótica, pero que signifique progreso para los pueblos. La Idisher Cultur Farband – Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) no acepta la resignación al statu quo. Lo único revolucionario en la región es la paz; una paz que se asiente sobre el sólido pilar de Dos Pueblos = Dos Estados soberanos, independientes, cooperantes entre sí y con fronteras seguras.

                 Marcelo Horestein                 Isaac Rapaport
                    Presidente                    Secretario General

________________________

[1] En Sudáfrica, durante la época de la segregación racial, zona destinada a reserva de la etnia bantú.

[2] Puntos de control.

13
JUN
2017

“Todas las instituciones están en crecimiento”

Los presidentes y secretarios de Santa Fe, Rosario, Córdoba, Mendoza, Lanús y Buenos Aires se reunieron este fin de semana en Córdoba, en el Encuentro de Consejo Central de ICUF Argentina.

El Consejo Central de la (Idisher Cultur Farband, la Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) se reunió este fin de semana en Córdoba, en las sedes de ACIC (la Asociación Cultural Israelita de Córdoba), en Maipú y en barrio Jardín, para proponer y discutir líneas de trabajo comunes. “Todas las instituciones están en crecimiento”, reconoció el presidente de ICUF, Marcelo Horestein, orgulloso.

CCC

Los presidentes y secretarios de las instituciones adheridas y del Consejo Directivo de ICUF —unas cuarenta y cinco personas en total— debatieron en tres reuniones simultáneas: Consejo Central, la organización de la Icufiada —de cara a octubre— y la Conaki (Comisión Nacional de Kinder Clubes).

Los delegados trabajaron, durante el sábado y el domingo, en el desarrollo de todo el temario completo: desde la discusión, profunda, de cuestiones de política nacional e internacional hasta los informes de cada una de las instituciones que integran la Federación Nacional.

Entre otras cuestiones, los resultados a los que arribaron los presentes incluyeron

Consejo Central de ICUF Barriol Jardín 2

el nombramiento de delegados por cada institución para trabajar en el área de Prensa y Comunicación Institucional —un espacio que se creó recientemente—, y un documento conjunto por los cincuenta años de ocupación en Medio Oriente.

También se aprobó la creación del Instituto de Investigaciones “Pinie Katz” —en honor al fundador de ICUF Argentina, quien se destacó por su partcipación en la reunión en París, por aquellos primeros tiempos, cuando se fundó el ICUF internacional— y la conformación de un archivo de memoria oral para preservar todas las historias alrededor de nuestras instituciones.

Se solicitó, por último, la colaboración de la Federación para la reapertura de la sede de Tucumán, cerrada desde hace más de veinticinco años. El encuentro terminó con un gran asado de camaradería.

“Tuvimos dos jornadas de mucho trabajo pero nos fuimos muy conformes. Todas las instituciones que viajaron a Córdoba y presentaron sus trabajos marcaron signos de crecimiento. Esa es una señal muy esperanzadora”, concluyó Horestein.

Consejo Central en Córdoba 3

Área de Prensa y Comunicación Institucional

12
JUN
2017

Ana Frank, un legado

Buenos Aires, 12 de junio de 2017

Este 12 de Junio, Ana Frank hubiera cumplido 88 años. Pero no pudo: el nazismo y su maquinaria de muerte, odio y horror lo impidieron. ¿Por qué? Por el solo hecho de ser judía.

Ana Frank fue una entre el millón y medio de chicos judíos menores de quince años, que fueron masacrados. Junto a ellos, fueron asesinados también niños discapacitados, de origen eslavo o gitanos, o que predicaban como Testigos de Jehová.

Ana Frank

Estas estadísticas no consideran, sin embargo, a todos aquellos niños y niñas que murieron por los bombardeos, las enfermedades, el hambre, la soledad, la ausencia o el desarraigo.

Después de que cesaran de ocurrir aquellas experiencias, horribles, parecía que nada de esto podía volver a repetirse. Se pensaba que el costo humano, ético y material había sido tan importante que esos padecimientos no volverían a tener lugar en el mundo. Sin embargo, sí lo tuvieron: la Humanidad asistió, una vez más, a horrores como el Apartheid, guerras, hambrunas, discriminación, dictaduras, racismo, golpes del Estado. La opresión se reiteró a lo largo de todo el Siglo XX y sigue sucediendo en el Siglo XXI.

Nuestra obligación, ética y humanitaria, será trabajar para construir sociedades libres, democráticas y respetuosas del otro. El lema Yo soy los otros, yo soy nosotros debe tener vigencia permanente.

La propuesta es tender puentes, puntos de encuentro —con la conciencia limpia, el corazón franco, las manos abiertas— para recibir y para encontrarnos con aquellos que, no siendo como uno, son como uno.

En este nuevo aniversario del nacimiento de Ana Frank, el Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) y todas sus instituciones adheridas en todo el país redoblan su compromiso activo por lograr que este sea un mundo de paz, equitativo, justo y solidario, en el que la valoración sea el ser, y no el tener.

Marcelo Horestein 			  Isaac Rapaport
Presidente 			 Secretario General
10
JUN
2017

Repudio a Amadeo

amadeo

El diputado Amadeo redobla la apuesta, en un reciente tuit, sobre la visita de Ángela Merkel a una sinagoga porteña. Parece que, en su supina ignorancia, no entendió que en Alemania no hubo reconciliación con los nazis, que estos –aun cuando sean “viejitos enfermos”- son juzgados y condenados a cumplir penas de cárcel; tampoco entendió que ensalzar las masacres a los judíos ocurridas durante la 2ª Guerra Mundial está prohibido. Allá no hay negacionismo ni los funcionarios y/o legisladores se permiten esas solturas.

El ICUF (Idisher Cultur Farband – (Federacion de Entidades Culturales Judías de la Argentina) expresa su más absoluto desagrado ante estas declaraciones, exige su retractación pública y demanda, a quienes ejercen el poder, respeto hacia las víctimas del terrorismo de Estado.

09
JUN
2017

Encuentro de Icuf Argentina en Córdoba

Santa Fe, Rosario, Mendoza, Tucumán, Lanús y Buenos Aires se reunirán durante este fin de semana en un encuentro nacional.

El Consejo Central de Idisher Cultur Farband – la Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) se reunirá este sábado y domingo en Córdoba, en la sede de la Asociación Cultural Israelita de Córdoba (ACIC); estarán presentes todos los presidentes y secretarios de las instituciones adheridas, y los del Consejo Directivo de ICUF.

Las delegaciones que participarán de este encuentro, provenientes de Santa Fe, Rosario, Mendoza, Tucumán, Lanús, Montevideo, Buenos Aires, trabajarán, durante la reunión, sobre la Preicufiada, los deportes y la CONAKI.

El sábado habrá un desayuno de bienvenida para todas las delegaciones y una sesión de trabajo con un temario acotado: los informes del Consejo Directivo del ICUF, el debate de cada uno de esos ejes y la revisión de avances sobre las resoluciones del XIX Congreso.

También se tratarán los informes de las instituciones adheridas, la relación del ICUF con el Llamamiento Argentino Judío, la capacitación y designación de representantes para conformar la Comisión Central y los informes de la Comisión Nacional de Kinder Clubes (CONAKI).

El domingo, por su parte, la sede de Villanueva 3040, en Barrio Jardín, recibirá a todos los delegados para reanudar el tratamiento del temario, la lectura de las conclusiones y las El domingo, por su parte, la sede de Villanueva 3040, en Barrio Jardín, recibirá a todos los delegados para reanudar el tratamiento del temario, para concretar la lectura de las conclusiones y para redactar las resoluciones de la reunión.resoluciones de la reunión.

Encuentro en Córdoba

07
JUN
2017

Mordejai Guebirtig, un trovador popular

Mordejai “Mordje” Guebirtig nació el 4 de mayo de 1877 y murió en el ghetto de Cracovia –junto con su esposa y con sus hijas– el 4 de junio de 1942. Fue uno de los grandes poetas y escritores de canciones judías, en idish, en Europa oriental.

Gebirtig 2También fue el más leído, escuchado y cantado de su tiempo: toda la primera mitad del siglo XX; Es por esto por lo que su deceso es considerado como una de las mayores pérdidas dentro del folclore popular judío.

Las canciones que compuso eran cantadas por todas las juderías de Polonia, Lituania, Galitzia, Rusia, Ucrania, Rumania, Bielorrusia; también fueron llevadas a Europa occidental y a América por los emigrantes.

Guebirtig era carpintero, y vivió y trabajó de su oficio siempre en el mismo barrio obrero de Cracovia. En sus primeros años adhirió al Bund y su profundo amor por el pueblo judío lo llevó a componer letras cargadas de ternura por la gente de la calle y los trabajadores y trabajadoras, reflejando sus penurias y sus dolores, pero sin compasión ni lástima.

En “La Marcha de los Sin Trabajo”, arengaba:

Un, dos, tres cuatro,
marchamos, sin trabajo,
ninguno se acuerda ya,
de cómo suena la herramienta
mientras las máquinas, sin vida,
en la fábrica se oxidan.
Y nosotros a pasear,
como ricos: sin laburar.
Un, dos, tres cuatro,
marchamos, sin trabajo,
sin ropa y sin hogar,
no nos da para el alquiler
y el que puede hincar el diente
tiene que compartirlo con veinte.
Un, dos, tres, cuatro,
marchamos, sin trabajo,
años dejándonos la piel
trabajando más y más
en tierras, casas, factorías
en beneficio de una minoría
¿todo esto a cambio de qué?
Hambre y paro y nada más.
Un, dos, tres, cuatro,
marchamos así, al compás,
paso a paso y al son
cantando nuestra canción
de una nueva sociedad,
donde paro ya no hay más
con justicia e igualdad
un país en libertad.


Poco tiempo después, se convirtió en un cantor popular, un trovador. Sus primeros textos hablaban de la vida cotidiana: una pareja joven que bailaba un tango; la discusión de un matrimonio por el nombre que llevará un niño que aún no ha nacido; los recuerdos de su niñez; el dolor de las jóvenes que, seducidas y llevadas a América, eran prostituidas en las ciudades.

Unos años más tarde, cuando la situación nacional e internacional se tornó más tensa y dura, sus poemas comenzaron a tener versos en un tono más combativo, lo que mostraba su pensamiento político.

En 1936 se produjo un pogrom en la aldea (shtetl) de Polonia (Przytyk), que se originó porque la organización derechista polaca Endecja (Democracia Nacional) incitó a los campesinos a “polonizar el comercio”, en un boicot a los comerciantes judíos, quienes representaban el 90 por ciento del mercado local.

La provocación derivó en distintos enfrentamientos que terminaron con la muerte de tres personas y con la destrucción de diferentes comercios.

En 1938, como una premonición, Guebirtig escribió una de sus canciones más famosas, que se convirtió, años más tarde, durante la invasión nazi, en un verdadero himno: “¡S´Brent! (¡Arde!)”

Nuestra aldea está en llamas
Está en llamas, hermanos, está en llamas
Nuestra pobre aldea arde...
¿No está hoy en llamas nuestra frágil aldea humana?
¿No hay voces del gran incendio que la queman?
¿Y no es este fuego, otra vez, el mismo y propio instrumento de los hombres dispuesto contra los hombres?
Un viento furioso arrasa y dispersa todo. 
Llamas enormes se alzan y se mueven en círculo. 
 Todo se quema ahora. 
Y ustedes se quedan mirando de brazos cruzados,
se quedan mirando mientras
nuestra pobre aldea está en llamas, 
puede que llegue el momento en que el fuego los alcance
y sólo quedarán cenizas y muros negros.


En 1939, cuando el presentimiento del poeta finalmente se transformó en una realidad, en los bosques, los grupos guerrilleros judíos entonaron esa canción, la que se convirtió en un himno. Incluso Gusta Davidson –una resistente judía detenida en la cárcel de Cracovia– la tradujo al polaco para que pudiera ser leída por sus compañeras de celda.

Los nazis, finalmente, ocuparon la ciudad natal del poeta, y Guebirtig se trasladó a una aldea cercana. Allí escribió sus poemas y textos a tono con la resistencia de la ocupación, en contra del avance del nazismo y convocaba, mediante sus letras, a la lucha contra los opresores.

Entre fines de 1941 y principios de 1942, Guebirtig y su familia regresaron a Cracovia, donde fueron confinados a vivir en el Ghetto. Las canciones de ese entonces recorren los sufrimientos que padecieron sus habitantes: el hacinamiento, las condiciones inhumanas. Fue en ese mismo sitio donde escribió sus últimos versos “En el Ghetto” (In Ghetto), el que resultó ser parte de una de sus canciones más tristes y doloridas.

Murió a los 75 años, pero sus canciones, sus poemas y sus palabras seguirán vivas.

29
MAY
2017

La CIDH y nosotros

cidh

Acaba de concluir la visita de a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Esta nos recuerda que, allá por 1979, en una tarde fría y lluviosa, un grupo de valientes se presentó ante las oficinas que ocupaban –en Avenida de Mayo de la CABA– para dejar testimonio de los centenares, de las miles de personas detenidas–desaparecidas debido al terrorismo de Estado que llevaba adelante la dictadura cívico–militar.

De nada valieron las amenazas; menos aun las provocaciones de un relator deportivo payasesco como el Gordo Muñoz. Tampoco las vueltas de los Falcon verde sin patente o la presencia intimidante de los secuaces asesinos de los criminales Videla, Massera y compañía.

Nada detuvo a ese puñado de hombres y mujeres, desafiantes ante el miedo.

Entre ellos estaban Julio Schverdfinger y Angel Grushka, militantes de nuestro ICUF (Idisher Cultur Farband / Federacion de Entidades Culturales Judías de la Argentina), quienes habían elaborado (con la colaboración de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, del Partido Comunista y amigos personales) un listado de unos 800 nombres de amigos y compañeros secuestrados, torturados, de los que no se sabía nada.

Este fue uno de nuestros aportes a la lucha antidictatorial.

Hoy, ante la CIDH, seguimos reclamando por las libertades, la dignidad y la justicia. En la figura de Milagro Sala presa está presente la vergüenza, la perversidad y la venganza de quienes quieren restaurar un “orden” en el que solo los poderosos tengan lugar.

Somos memoria, somos presente, somos futuro.

                                      Marcelo Horestein 		   Isaac Rapaport
   
                                         Presidente			 Secretario General
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