14
FEB
2017

Las recientes disposiciones del gobierno israelí sobre tierras palestinas

Buenos Aires, 14 de febrero de 2017

                                      

Las recientes disposiciones del gobierno israelí sobre tierras palestinas no hacen más que hipotecar el futuro de la región.

Ponen en tela de juicio no solo el porvenir de las próximas generaciones palestinas, sino –lo que es más peligroso- de las generaciones israelíes del mañana.

Estas nuevas facultades son una verdadera provocación y solo echan nafta a una hoguera que apenas si necesita una chispa para encenderse.

Es incomprensible el belicismo del gobierno de Netanyahu, así como sus constantes provocaciones.

Así no se construye el camino al entendimiento y menos a la paz.

Por el contrario, lo que se hace es generar condiciones propicias para que los jóvenes palestinos tomen el camino de la violencia y que los jóvenes israelíes se vean condenados a seguir siendo carne de cañón de un aparato militar que solo sirve para mantener un statu quo colonial que perjudica a todos.

¿Cuál es el destino de toda esa juventud? De seguir así, es muy incierto y oscuro. Más temores, más guerras, menos perspectivas.

Para los pueblos, menos bienestar, más gastos en armamentismo, más chovinismo, más intolerancia.

Nos solidarizamos con los valientes israelíes y palestinos que siguen trabajando por la paz, aunque los halcones de uno y otro lado batan –cada vez más fuerte- tambores de guerra y fanatismo.

Saludamos su audaz decisión de proseguir en la senda del respeto y la convivencia

El ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) considera que las tareas que tenemos desde el humanismo militante y consecuente son:

 

  •         Terminar con la ocupación de los territorios usurpados
  •         avanzar en una legislación no represiva,
  •         tender puentes de acuerdo y confianza y dar una oportunidad a la paz, como única cuestión revolucionaria en la región

 

Dos Pueblos = Dos Estados soberanos y libres sigue siendo la idea – fuerza de mayor potencia y justeza.    

Marcelo Horestein                                       Isaac Rapaport

Presidente                                                                       Secretario General

 

13
FEB
2017

Ante las declaraciones del fiscal Pollicita

Buenos Aires, 13 de febrero de 2017

El fiscal Pollicita, ¿es un provocador o es un ignorante?

¿Desde cuando los ciudadanos argentinos que profesan el judaísmo son israelíes?

Ni la ignorancia ni la provocación lo salvan o lo eximen. Un fiscal no puede tener tales errores en sus apreciaciones; en sus manos está gran parte de la Justicia y de nuestras vidas.

Mas allá de las consideraciones políticas sobre el “caso Nisman” y la continuidad en los errores conceptuales que en ella anidan, los actuales argumentos que efectúa merecen, al menos, su renuncia.

¿Son errores? Creemos que no; que en realidad surgió –una vez mas-la esencia antisemita y antidemocrática de una parte de la casta judicial –parte constitutiva primordial de las clases dominantes- que se aprovechó de las circunstancias para autoerigirse en el poder, al que jamas llegarían si hubiera elecciones.

Ni Nisman era un héroe ni muchos jueces, fiscales y otros integrantes del aparato judicial son probos.

El ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) hace llegar a la Suprema Corte de Justicia su profundo desagrado por las expresiones del fiscal Pollicita, exige su inmediata remoción y advierte a la ciudadanía en general de quienes son los verdaderos ejecutores de la Justicia de nuestra Patria.            

Marcelo Horestein                                       Isaac Rapaport

Presidente                                                                     Secretario General

 

22
ENE
2017

Conferencia de Wansee

Se cumplieron 75 años de la realización de la Conferencia de Wansee. En ella, la alta jerarquía nazi del Tercer Reich terminó de delinear y definir la “solución final” para todos los judíos, o sea su exterminio absoluto.

El uso de un vocabulario burocrático no era casual; pretendía encubrir lo que serían las matanzas indiscriminadas, los campos de extermino, los ghettos, las cámaras de gas, con una máxima expresión en Auschwitz, una instalación industrial para la muerte..

Las dictaduras suelen utilizar una serie de eufemismos con el objeto de ocultar sus depravados verdaderos designios y dar un toque de “respetabilidad” a sus criminales acciones.

Recordar este horrible acontecimiento es muy importante tanto para el presente como para el futuro. Las nuevas generaciones deben tener una percepción cabal e integra de hacia donde lleva esa combinación nefasta de chovinismo + racismo.

El ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) convoca al conjunto de la ciudadanía a expresar su mas enérgico repudio a cualquier práctica discriminatoria, agresiva y segregacionista.

Abogamos por un mundo de paz y concordia entre los seres humanos, las naciones, los Estados y a construir sociedades basadas la democracia avanzada y en el respeto a las identidades.

19
ENE
2017

A dos años de la muerte del fiscal Nisman

Buenos Aires, 18 de enero de 2017

Se cumplieron 2 años de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Poco y nada se avanzó en el esclarecimiento de ese evento tan nefasto.

Solo han salido a la luz hechos cuestionables de su vida personal y el bochornoso proyecto  de denuncia de complicidad del gobierno anterior con Irán a través del Memorándum de Entendimiento que previamente elevado y aprobado por ambas Cámaras del Poder Legislativo de la Nación, nunca llegó a aplicarse por falta de aprobación de la Asamblea Consultiva de Irán.

Si sabemos que durante su gestión no se avanzó en un ápice en la causa del atentado contra la AMIA, y todas las acciones oficiales llevadas a cabo hasta el día de hoy tienen que ver mas con denostar –con montajes cinematográficos y espectaculares- al gobierno anterior que llegar a la verdad.

Se montan campañas de prensa, se generan anuncios grandilocuentes de alto impacto mediático, pero lo cierto es que aun estamos a foja cero.

Queremos que se vaya hasta el fondo, y que las responsabilidades de haber instigado, planificado, ejecutado y encubierto el atentado contra la AMIA y la muerte de Alberto Nisman (mas allá de cualquier consideración ética o profesional de su desempeño salgan a la luz. Sin embargo, todo apunta a que no sepamos ciertamente qué sucedió. Hay mucha telaraña, mucha falsificación, mucha turbiedad en la cuestión, a un punto tal que su ex mujer, Jueza Federal, alega disponer de pruebas incriminatorias que no aportó a la justicia en ninguna instancia del proceso.

Queremos saber la verdad, por el bien de la vida democrática nacional.

          

Marcelo Horestein                                       Isaac Rapaport

Presidente                                                                     Secretario General

 

14
ENE
2017

Represión contra los Mapuches

    La represión ocurrida en la provincia de Chubut contra integrantes de las comunidades mapuches abruma y preocupa.

No es éste el primer caso en el cual las fuerzas del orden (nacionales, provinciales y “privadas”) actúan contra aquellos que reclaman o demandan por sus derechos. A sus reivindicaciones históricas del derecho a la tierra y al hábitat, se suma la de un medio ambiente, sin la presencia avasallante de las corporaciones petroleras, mineras, hidroeléctricas, terratenientes, etc.

Pareciera que las víctimas de los atropellos generados por los magnates fueran los responsables de su situación de indefensión y atropello. (recordemos que Milagro Sala cumple ya un año en prisión por cargos sin fundamento jurídico y legal).

Lamentablemente nos encontramos ante un modelo de país, servil ante los poderosos y que sin represión no funciona.

El ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) manifiesta expresamente:

1. su solidaridad con los detenidos y golpeados;

2. su adhesión a los reclamos que realizan las comunidades mapuches;

3. su rechazo a este tipo de episodios, en los que parece renegar de la vigencia de los derechos humanos e incluso de lo establecido en nuestra Constitución Nacional (Art. 75 – Inc. 17.)   Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.  Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería  jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos.   Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten.   Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

4. La necesidad de la anulación de los protocolos de seguridad, de la Ley Antiterrorista y de toda legislación represiva.

Marcelo Horestein                                       Isaac Rapaport

Presidente                                                                     Secretario General

 

13
ENE
2017

La violencia solo genera mas violencia

Buenos Aires, 13 de enero de 2017

La serie de recientes atentados ocurridos en  Jerusalén, Bagdad  y Aleppo  inducen al ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) a reiterar su rechazo al terrorismo internacional.

El ICUF ha mantenido  consecuentemente sus principios de oposición  a dicha metodología.

Al respecto, ha sostenido la necesidad de fortalecer la cooperación  entre las naciones, basada en el respeto del Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los múltiples instrumentos  referidos a los derechos humanos, como  forma de prevenir y combatir todos los actos de terrorismo, eliminar sus causas, asegurar la detención, el enjuiciamiento o la extradición de los autores de tales acciones, así como de todos aquellos que las apoye o financie.

Episodios como los sucedidos alejan cualquier tipo de solución, potenciando espirales de violencia y resentimiento.   A casi 50 años de la  ilegal ocupación israelí de  parte del territorio de Cisjordania, es momento de terminar con dicha situación de perversidad, para sentar las bases materiales y morales de la constitución de un Estado Palestino soberano, conviviendo junto al Estado de Israel.   La idea fuerza  “Dos Estados para Dos Pueblos” sigue siendo la condición imprescindible para una paz sólida, estable y democrática en aquellos lugares.

Expresamos nuestra solidaridad con las víctimas y convocamos fervientemente -una vez más- a las autoridades políticas a multiplicar sus esfuerzos en aras de generar soluciones negociadas que conduzcan a la paz, ese bien tan preciado y deseado por la humanidad, y particularmente por los pueblos de la región

                

Marcelo Horestein                                       Isaac Rapaport

Presidente                                                                     Secretario General

 

11
ENE
2017

Semana trágica 17

En los últimos días de 1918, algunos sectores reacciones de la Iglesia católica realizaron actos donde se acusó a los judíos de traidores y al socialismo como una tara hebrea. Las ofensas judeofóbicas no eran nuevas: comenzadas a fines del s. XIX, durante los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo (1910) se habían incrementado, pasando a formar parte de los argumentos nacionalistas (y xenófobos) de la oligarquía vernácula.

Alarmada, la prensa israelita porteña denunció en castellano e idish la provocación clerical. Di Presse –el órgano judío progresista- decía: “Los curas comenzaron en Corrientes y Junín. Prosiguieron luego sus sermones contra los socialistas y los judíos, con la ayuda de la Policía, por todo Buenos Aires y los suburbios. El domingo organizaron una conferencia similar en la Avenida Sáenz y Esquiú, rodeados por policías y escoltados por bandidos locales que estaban armados con bastones de acero. Después del mitin partió una manifestación. En Caseros y Rioja pronunció el cura Napal un tenebroso y agresivo discurso”.

A comienzos de enero se desató un profundo conflicto social: la huelga en los talleres metalúrgicos Vasena por mejores condiciones de trabajo. La actitud patronal –con complicidad gubernamental- derivó en una fuerte represión. Esto originó que las centrales obreras (las FORAs) declararan una huelga general en solidaridad con los obreros apaleados y hostigados. A partir de allí, la violencia institucional tomó características alarmantes.

La persecución ya no solo fue contra los trabajadores, sino contra sus organizaciones (sindicatos, bibliotecas, sociedades de resistencia, periódicos) y contra los extranjeros, en especial los judíos, lo cual derivó en un verdadero pogrom.

La reciente Revolución Rusa (octubre de 1917) había alertado a las clases dominantes sobre el “peligro rojo”, haciendo una simplificación burda y extrema. Dado que la mayoría de los judíos provenía del viejo y vetusto Imperio de los Zares, un reduccionismo grosero y simplón se convertía en esto: judío=ruso=maximalista (revolucionario, en los términos de la época)

En esa cuestión se conjugaron 3 vertientes: el odio de clase a todo lo que apareciera cuestionando el orden burgués, la vieja judeofobia promovida por la Iglesia Católica y el nacionalismo vulgar de las clases pudientes –que veía en cualquier inmigrante una amenaza-.

“El presidente Hipólito Yrigoyen puso en manos del General Luis Dellepiane la resolución del conflicto, otorgando al Ejército funciones y atribuciones que no le eran propias. Asimismo, tanto el gobierno nacional como los grupos conservadores apoyaron abiertamente el accionar de bandas parapoliciales, lo que constituyó una violación más a lo establecido constitucionalmente” (extraído de “La destrucción de la modernidad: los Talleres Vasena y la Semana Trágica en Buenos Aires”; Centro de Arqueología Urbana, publicada 25 octubre 2012,  actualizado 27 julio 2016)

El 17 de enero Di Presse criticaba la actitud del judaísmo oficial: `Sostenemos que en los trágicos días debíamos haber publicitado con mucha mayor dignidad y energía nuestros sentimientos y pensamientos, tal como fue hecho por diversos escritores anónimos y representantes del movimiento obrero. No hay que arrodillarse ante los bárbaros, que actuaron en forma tan brutal, asaltando hogares, arrestando a centenares y centenares de trabajadores, utilizando viles calumnias y maltratando y pegando a mujeres y niños indefensos. Nuestra protesta debió haber sido clara y precisa. Se debió haber culpado a la policía como la responsable de las brutalidades cometidas. Ella apoyó a los falsos patriotas que, con la bandera argentina en sus manos y entonando el Himno Nacional, marchaban por los barrios pidiendo nuestra muerte. Todas las salvajes arbitrariedades fueron cometidas por la policía o apoyadas por ella´.

Sintetizando: no eran ni “perturbadores extranjeros” ni “rusos” ni “terroristas” como los medios oficiales y del poder trataron de disfrazar esa ordalía criminal. Eran obreros que querían tener los derechos de la dignidad y de la vida: las sagradas ocho horas de trabajo. Los panaderos y los yeseros ya habían conseguido –por su lucha– las 8 horas en 1898. Los metalúrgicos, en 1919, todavía trabajaban 9 horas diarias. Por eso la huelga y por el lugar de trabajo para los despedidos. Dignidad y Justicia.

La respuesta del poder fue bala y más bala. Con los uniformados de siempre. Esta vez ya con la ayuda de los muchachos del barrio Norte, las guardias blancas, la llamada después “Liga Patriótica Argentina”. Salieron a matar “anarquistas, rusos, judíos y enemigos de la Patria”. Las calles de Buenos Aires quedaron teñidas de sangre obrera…. Pero luego de la matanza pasó a ser un tema del cual no se habla´.

A casi un siglo de sucedidos es imprescindible rescatar hechos y acontecimientos relegados al silencio y al olvido…o peor aún, tergiversados ex profeso en la nebulosa del recuerdo.

El ataque antisemita ocurrido en 1919 en Buenos Aires, merece alguna otra lectura. Una clave puede ser la de la discriminación racial ocultando intereses de clase: por ejemplo, las masacres de niños y adultos indígenas indefensos perpetradas en el Chaco en 1924 y en Formosa en 1947, impunemente asesinados en ambos episodios por haberse atrevido a reclamar acuciados por el hambre, el pago de los míseros jornales que les adeudaban los contratistas de las empresas obrajeras, lugares estos donde con la complicidad de las autoridades territoriales, se los explotaba en condiciones de total perversidad.

Tanto el pogrom porteño de 1919 como las matanzas de Napalpí y Rincón Bomba ocurrieron bajo la directa responsabilidad de gobiernos electos democráticamente por el pueblo argentino: ¡que absurdo! También por esta coincidente circunstancia, alguna oculta y perniciosa razón de Estado –aparentemente imprescindible- los condenó al olvido.

A partir de la restauración institucional tras la negra noche de la última dictadura militar, y en especial en los años recientes, una sociedad argentina abierta y plural entiende que lo ineluctable debe dar paso a lo ineludible.

El pasado no se puede eludir. Tarde o temprano en la historia, los silencios gritan. La memoria no es para ser venerada ni puesta en un altar. La memoria es un puente tendido desde el presente para comprender el pasado y el futuro. En nuestro caso, es para consolidar el estado de derecho y el modo de vida genuinamente democrático.

El ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) recuerda este trágico hecho de nuestra Historia nacional y comunitaria con el solo objetivo de rendir homenaje a las víctimas, señalar a los victimarios e instar al pueblo argentino a construir  sociedades justas en las que la convivencia sea uno de los pilares fundantes.

semana trágica

 

En los últimos días de 1918, algunos sectores reacciones de la Iglesia católica realizaron actos
donde se acusó a los judíos de traidores y al socialismo como una tara hebrea. Las ofensas
judeofóbicas no eran nuevas: comenzadas a fines del s. XIX, durante los festejos del Centenario
de la Revolución de Mayo (1910) se habían incrementado, pasando a formar parte de los
argumentos nacionalistas (y xenófobos) de la oligarquía vernácula.
Alarmada, la prensa israelita porteña denunció en castellano e idish la provocación clerical.
Di Presse –el órgano judío progresista- decía: “Los curas comenzaron en Corrientes y Junín.
Prosiguieron luego sus sermones contra los socialistas y los judíos, con la ayuda de la Policía,
por todo Buenos Aires y los suburbios. El domingo organizaron una conferencia similar en la
Avenida Sáenz y Esquiú, rodeados por policías y escoltados por bandidos locales que estaban
armados con bastones de acero. Después del mitin partió una manifestación. En Caseros y
Rioja pronunció el cura Napal un tenebroso y agresivo discurso”.
A comienzos de enero se desató un profundo conflicto social: la huelga en los talleres
metalúrgicos Vasena por mejores condiciones de trabajo. La actitud patronal –con complicidad
gubernamental- derivó en una fuerte represión. Esto originó que las centrales obreras (las
FORAs) declararan una huelga general en solidaridad con los obreros apaleados y hostigados. A
partir de allí, la violencia institucional tomó características alarmantes.
La persecución ya no solo fue contra los trabajadores, sino contra sus organizaciones
(sindicatos, bibliotecas, sociedades de resistencia, periódicos) y contra los extranjeros, en
especial los judíos, lo cual derivó en un verdadero pogrom.
La reciente Revolución Rusa (octubre de 1917) había alertado a las clases dominantes sobre
el “peligro rojo”, haciendo una simplificación burda y extrema. Dado que la mayoría de los
judíos provenía del viejo y vetusto Imperio de los Zares, un reduccionismo grosero y simplón se
convertía en esto: judío=ruso=maximalista (revolucionario, en los términos de la época)
En esa cuestión se conjugaron 3 vertientes: el odio de clase a todo lo que apareciera
cuestionando el orden burgués, la vieja judeofobia promovida por la Iglesia Católica y el
nacionalismo vulgar de las clases pudientes –que veía en cualquier inmigrante una amenaza-.
“El presidente Hipólito Yrigoyen puso en manos del General Luis Dellepiane la resolución del
conflicto, otorgando al Ejército funciones y atribuciones que no le eran propias. Asimismo,
tanto el gobierno nacional como los grupos conservadores apoyaron abiertamente el accionar
de bandas parapoliciales, lo que constituyó una violación más a lo establecido
constitucionalmente” (extraído de “La destrucción de la modernidad: los Talleres Vasena y la
Semana Trágica en Buenos Aires”; Centro de Arqueología Urbana, publicada 25 octubre 2012,
actualizado 27 julio 2016)
El 17 de enero Di Presse criticaba la actitud del judaísmo oficial: `Sostenemos que en los
trágicos días debíamos haber publicitado con mucha mayor dignidad y energía nuestros
sentimientos y pensamientos, tal como fue hecho por diversos escritores anónimos y
representantes del movimiento obrero. No hay que arrodillarse ante los bárbaros, que
actuaron en forma tan brutal, asaltando hogares, arrestando a centenares y centenares de
trabajadores, utilizando viles calumnias y maltratando y pegando a mujeres y niños indefensos.
Nuestra protesta debió haber sido clara y precisa. Se debió haber culpado a la policía como la
responsable de las brutalidades cometidas. Ella apoyó a los falsos patriotas que, con la
bandera argentina en sus manos y entonando el Himno Nacional, marchaban por los barrios
pidiendo nuestra muerte. Todas las salvajes arbitrariedades fueron cometidas por la policía o
apoyadas por ella´.
Sintetizando: no eran ni "perturbadores extranjeros" ni "rusos" ni "terroristas" como los
medios oficiales y del poder trataron de disfrazar esa ordalía criminal. Eran obreros que
querían tener los derechos de la dignidad y de la vida: las sagradas ocho horas de trabajo. Los
panaderos y los yeseros ya habían conseguido –por su lucha– las 8 horas en 1898. Los
metalúrgicos, en 1919, todavía trabajaban 9 horas diarias. Por eso la huelga y por el lugar de
trabajo para los despedidos. Dignidad y Justicia.
La respuesta del poder fue bala y más bala. Con los uniformados de siempre. Esta vez ya con
la ayuda de los muchachos del barrio Norte, las guardias blancas, la llamada después "Liga
Patriótica Argentina". Salieron a matar "anarquistas, rusos, judíos y enemigos de la Patria". Las
calles de Buenos Aires quedaron teñidas de sangre obrera…. Pero luego de la matanza pasó a
ser un tema del cual no se habla´.
A casi un siglo de sucedidos es imprescindible rescatar hechos y acontecimientos relegados
al silencio y al olvido…o peor aún, tergiversados ex profeso en la nebulosa del recuerdo.
El ataque antisemita ocurrido en 1919 en Buenos Aires, merece alguna otra lectura. Una
clave puede ser la de la discriminación racial ocultando intereses de clase: por ejemplo, las
masacres de niños y adultos indígenas indefensos perpetradas en el Chaco en 1924 y en
Formosa en 1947, impunemente asesinados en ambos episodios por haberse atrevido a
reclamar acuciados por el hambre, el pago de los míseros jornales que les adeudaban los
contratistas de las empresas obrajeras, lugares estos donde con la complicidad de las
autoridades territoriales, se los explotaba en condiciones de total perversidad.
Tanto el pogrom porteño de 1919 como las matanzas de Napalpí y Rincón Bomba ocurrieron
bajo la directa responsabilidad de gobiernos electos democráticamente por el pueblo
argentino: ¡que absurdo! También por esta coincidente circunstancia, alguna oculta y
perniciosa razón de Estado –aparentemente imprescindible- los condenó al olvido.
A partir de la restauración institucional tras la negra noche de la última dictadura militar, y
en especial en los años recientes, una sociedad argentina abierta y plural entiende que lo
ineluctable debe dar paso a lo ineludible.
El pasado no se puede eludir. Tarde o temprano en la historia, los silencios gritan. La
memoria no es para ser venerada ni puesta en un altar. La memoria es un puente tendido
desde el presente para comprender el pasado y el futuro. En nuestro caso, es para consolidar
el estado de derecho y el modo de vida genuinamente democrático.
El ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina)
recuerda este trágico hecho de nuestra Historia nacional y comunitaria con el solo objetivo de
rendir homenaje a las víctimas, señalar a los victimarios e instar al pueblo argentino a construir
sociedades justas en las que la convivencia sea uno de los pilares fundantes.

26
DIC
2016

Por el fin de la ocupación

Buenos Aires, 26 de diciembre de 2016

El mundo entero, a través de sus representantes en las Naciones Unidas, ha manifestado su categórica oposición a la conducta del gobierno de Israel de ir ocupando y anexando tierras de otro país (en este caso se trata de Palestina).

Con un vocabulario moderado, sin estridencias, ha señalado puntualmente el carácter colonialista de la política israelí, dejando en claro que en ningún momento se reconocerá la actitud prepotente y progresiva de apropiarse de los territorios que la propia UN ha considerado, en su resolución del 29 de noviembre de 1947, como aquellos sobre los cuales se constituiría el futuro estado palestino. Histórica resolución: fue la misma que creaba un estado para los judíos.

El gobierno de Netanyahu ha considerado vergonzosa la decisión de las Naciones Unidas. Vergonzosa es la ocupación que lleva a cabo el Estado de Israel que constituye un ilevantable baldón sobre la tradición pacifista del pueblo judío, aliado permanente de las causas democráticas.

En tanto esta situación perdure, qué duda cabe, los ocupados enfrentarán al ocupante. Mientras tanto, no habrá paz. Seguirá habiendo víctimas e incluso la propia seguridad del Estado de Israel, pretexto para la ocupación, estará comprometida.

       Como desde hace muchos años, el ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) adhiere a la solución del problema mediante la fórmula “Dos estados para dos pueblos”, soberanos, con las fronteras de 1967 y solución negociada al problema de los refugiados. 

                

Marcelo Horestein                                       Isaac Rapaport

Presidente                                                                     Secretario General

 

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